Hace una semana en la escuela Akshay, niños, niñas, profesores y demás empleados nos uníamos en meditación solidarizándonos con el sufrimiento de los nepalís que han perdido la vida, o  a sus familiares y amigos en el terremoto que azotó Nepal el pasado 25 de abril. Y con todos aquellos que han perdido su hogar que no tienen comida, agua… y se han quedado solo con una gran pena.

A los niños y niñas de la escuela les hemos explicado cómo estarían de asustados los niños de Nepal, tan tristes, con hambre, con frío y cómo muchos se han quedado huérfanos… Al haber sentido los niños de la escuela Akshay  los temblores que se notaron en Bodhgaya, pudimos hacerles entender el miedo que tenían que haber sufrido en Nepal al sentir esos mismos temblores mucho más intensificados con edificios derrumbándose por todas partes. Así, les preguntamos cómo creían que ellos podían ayudarles. Salieron propuestas donde los niños decían de darles ropa, comida…pero cuando les explicamos qué difícil era mandar todo esto, entonces pensaron que podían contribuir con un poco de dinero, para que allí se comprara la ropa o la comida.
En una huchita naranja todos aquellos niños que han querido, han explicado en sus casas lo que ha pasado en Nepal y cómo otros niños sufrían y les han pedido algunas monedas.


Poco a poco a lo largo de la semana, niños, profesores y demás empleados de la escuela han contribuido a ir llenando la huchita para poder mandarlo a Nepal a través de una de las muchas organizaciones como la FPMT en Kathmandu, que se están ocupando de mandar comida, tiendas de campaña, mantas y ayuda a muchos pueblos aislados en los himalayas que no pueden recibir las ayudas que llegan a Nepal debido a la distancia y a su aislamiento.

Es emocionante pensar que los niños y niñas de la Escuela Akshay que provienen de familias muy muy pobres, los cuales necesitan ayuda continuamente para poder ir a una escuela y otras necesidades básicas, hayan abierto sus corazoncitos y hayan contribuido poniendo en la hucha, 1 o 2 o 10 rupias, lo que han podido. La cantidad es pequeña pero la intención y la motivación es muy grande y eso es lo más importante.
Esta mañana hemos hecho una meditación todos juntos y  antes  de abrir la hucha hemos vuelto a recordar a todos aquellos que han sufrido esta tragedia, hemos visualizado como nuestra huchita naranja «volaba» por el cielo para llegar hasta los niños de Nepal, convirtiéndose en comida, mantas, tiendas de campaña y nos imaginabamos una enorme sonrisa de los niños Nepalís al recibir esta ayuda. Los niños aunque son pequeños han sido muy conscientes de lo que estaban haciendo y han mencionado las palabras de  «ayudar», «generosidad», «compartir»,  «solidaridad» y finalmente  han cantado un mantra donde han deseado felicidad para todos los seres y que la huchita llegue bien a su destino.

¡Nos hemos sentido realmente muy orgullosos de todos [email protected]…..!

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